viernes, 2 de enero de 2026

Fiesta

 

Me pareció divertido acudir a la fiesta que había visto anunciada. La organizaban un club de chicas que se hacian llamar “Las Diosas”. El anuncio estaba redactado de forma divertida y pensé que sería interesante conocerlas. Igual ligaba con alguna. El cartel no especificaba muy claramente todo pero decía que habría juegos y sorteos con premios para todos los chicos asistentes, menos uno que recibiría un castigo. Valía la pena probar y las posibilidades de perder eran pocas. Cuando llegué a la fiesta me recibieron dos chicas muy guapas en la entrada. Me dijeron que debía firmar un contrato de confidencialidad y de aceptación de las normas antes de entrar. Era una fiesta privada, lo que pasaba en la fiesta no debía contarse por ahí etc etc. Cada vez tenía más curiosidad y estaba excitado por entrar. El contrato decía que no se permitian telefonos moviles ni grabar nada, se pagaba 30€ de entrada con barra libre toda la noche, no se permitia abandonar la fiesta hasta su finalización a las 24h. Hablaba de respetar a las chicas, tener actitud positiva, animar el ambiente, ser positivo, educado en el trato...blablablablabla. Un monton de letra con obviedades que no terminé de leer. Lo firmé y me hicieron dejar el movil, cartera y todo lo que llevaba en los bolsillos en una taquilla que cerraron y me dieron una ficha con un numero. - No hace falta dinero, hay barra libre. Y no aceptamos drogas ni ninguna otra cosa traidas de fuera. Aquí es todo limpio. Me dijo una chica. Yo solo quería entrar cuanto antes. El local era sencillo; un pequeño bar con frigorífico lleno de bebidas, sillas, unos sofás... y había como una docena de chicas y dos chicos. Me sorprendió que hubiera solo dos chicos. Por un lado me alegré; más chicas libres. Por otro lado me acordé del anuncio: “juegos y sorteos con premios para todos los chicos asistentes, menos uno que recibiría un castigo”. Siendo solo tres las posibilidades de perder ya eran importantes. Pero había buen ambiente y musica y fui conociendo a las chicas, charlando, tomando copas y animandome. De vez en cuando hacian algun juego para romper el hielo e ir cogiendo confianza. Muchos juegos eran por parejas y así conocí a varias chicas con las que me toco jugar. Muchos juegos tenian contenido erótico y el ambiente se iba calentando. Ya avanzada la noche ya tenía echado el ojo a más de una chica que había tanteado y ellas habían hablado de seguir la fiesta en alguna discoteca cercana. Todo iba sobre ruedas y estaba calentísimo. Entonces anunciaron el sortéo. El primer premio le toco a uno de los otros chicos; las bragas de la chica que el eligiese. Ella se las quitó directamente delante de él y se las dió. Joder, estaba excitadisimo, pero muy nervioso también. El otro premio fué para el otro chico; las bragas de otra chica. Mierda. Había perdido. ¿cual sería el castigo? A lo mejor el castigo era algo bueno. La típica broma. Quien sabe.

Entonces me hicieron desnudarme. Me dio mucha verguenza, pero tenía curiosidad, no me importaba si aquellas chicas se aprovechaban un poco. Una chica apareció con una jaula de castidad y entonces empe a asustarme. Al principió me negué, pero la presión de todas ellas, y mi gran borrachera, todo hay que decirlo, me hicieron dejarme. Al fin y al cabo era un juego. Entonces empezó el sorteo. Trajeron dos llaves; la de la jaula de castidad, y la de la taquilla donde estaban mi telefono, cartera, llaves... todas mis pertenencias. Entonces empezó el sorteo, todas las chicas muy excitadas. Resultó ganadora una chica con la que no había congeniado mucho. Me había parecido muy borde y en uno de los juegos había sido muy insultante con uno de los otros chicos. Tambien habia discutido con alguna de las chicas por una tontería y parecía tener solo un par de amigas con las que se relacionaba. Le dieron las llaves y con la del CB cerró la jaula mientras todas aplaudian y reian.


Entonces me dieron la ropa para vestirme, quitaron la música, y todas empezaron a coger sus abrigos y cosas de sus taquillas. - Pero... ¿y yo que hago? ¿Mis cosas? - Preguntale a Olga. Ella tiene tus llaves. Olga se reía y charlaba con una amiga. No podía creerlo. ¿se acababa así? -¿Y la jaula? - Preguntale a Olga. Jajajajaja. Todas se reían y pasaban de mi mientras iban hacia la puerta. Miré a Olga. Ella tambien se estaba poniendo el abrigo y metiendo las llaves en el bolsillo. - Vamos guapo, muevete. - ¿Y mis cosas? - Olvidate de tus cosas. Conmigo no necesitas “tus” cosas. Jajaja. Venga vamos. Ah, y toma, y leetelo entero, gilipollas. Me dió una copia del contrato que firmé a la entrada. Estaban subrayadas partes que no me había preocupado de leer y que según leía empece a sentir un escalofrío por la espalda y un nudo en el estómago.

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