viernes, 11 de septiembre de 2026

La ultima fiesta

 

 La soltaron del techo y la arrastraron como una muñeca. No paraba de chillar. De hecho, las tres gritaban horrorizadas pero apenas imaginaban lo que les esperaba de ahora en adelante. Ataron a Gero a un poste y la amordazaron. 



Entonces empezó lo que ni en sus peores sueños habrían podido imaginar. Gero intentaba gritar pero la mordaza apagaba sus suplicas y gritos. Las otras chicas se quedaron mudas horrorizadas con lo que veían, pensando que luego irían ellas.

Y así fueron pasando por el poste, aquella mesa de metal con correas o el sucio colchón del suelo una detrás de otra durante los siguientes días.


Lo peor es que deberían ir acostumbrándose a aquello, porque esos hombres no tenían intención de dejarles marchar mientras estuviesen en condiciones de ser utilizadas para su diversión.



Granjera emprendedora

 









Nuevo regimen

 













Baño en el avión

 



Viaje aventura

 



Cura de humildad

 



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